Software usado por policías chilenas queda bajo la lupa por investigación en EE.UU.

La herramienta Oxygen Forensic Detective, utilizada para extraer información desde teléfonos y computadores, enfrenta una investigación en Estados Unidos por sus vínculos con ciudadanos rusos.

Un software forense utilizado para extraer y analizar información desde teléfonos, computadores y otros dispositivos electrónicos quedó en el centro de una investigación internacional que también toca a instituciones chilenas.

Se trata de Oxygen Forensic Detective, una herramienta empleada en labores de investigación digital y que, según antecedentes conocidos en Estados Unidos, habría ocultado su real vínculo con ciudadanos rusos.

La investigación apunta a que la empresa se presentaba comercialmente como una firma con sede en Estados Unidos, pese a que su propiedad, control y desarrollo estarían ligados a Rusia.

El caso derivó en diligencias del Departamento de Justicia norteamericano, con detenciones, incautación de dominios y revisión de infraestructura digital asociada a la compañía.

En Chile, el programa aparece vinculado a distintos registros y procesos de adquisición o capacitación de instituciones como la Fiscalía, la Policía de Investigaciones y unidades especializadas de Carabineros.

Uno de los antecedentes más sensibles se relaciona con la Operación Huracán, investigación donde surgieron cuestionamientos por el uso y adquisición de herramientas tecnológicas destinadas al análisis de dispositivos.

También existen registros de capacitación a funcionarios del Ministerio Público para operar el software en investigaciones de alta complejidad y crimen organizado.

La denuncia en Estados Unidos no sostiene que el programa tuviera código malicioso ni que hubiera sido usado para acceder ilegalmente a datos de sus clientes, pero sí abrió dudas sobre transparencia, control societario y dependencia tecnológica.

El impacto ya se siente en el mercado local, donde las operaciones de soporte y nuevas ventas vinculadas a la herramienta no funcionan con normalidad, mientras algunos clientes evalúan alternativas para mantener sus procesos forenses.

El caso instala una alerta sobre el uso de tecnologías extranjeras en investigaciones penales y sobre los controles que deben aplicarse cuando se trata de herramientas capaces de acceder a información sensible.
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