
No pagar el TAG no solo deja una deuda pendiente con la autopista, sino que también puede derivar en multas y procesos judiciales que terminan encareciendo aún más la situación.
Si una persona circula por una autopista concesionada sin TAG, o con el dispositivo deshabilitado, y no regulariza el cobro dentro del plazo correspondiente, arriesga una multa por la Ley de Tránsito equivalente a 1 UTM por cada día en que el vehículo haya transitado en esa condición.
Pero esa no es la única consecuencia. También se expone a sanciones bajo la Ley de Concesiones, lo que puede traducirse en una cobranza judicial por parte de la concesionaria.
Además, el Juzgado de Policía Local puede aplicar una multa equivalente a cinco veces el monto adeudado con la autopista. En caso de reincidencia, esa sanción puede subir hasta 15 veces la deuda, con un tope máximo de 20 UTM.
La recomendación es revisar a tiempo si existen cobros impagos, ya que el no pago puede terminar transformando un tránsito sin regularizar en una deuda mucho más costosa.


