
La tensión entre los camioneros y el Gobierno sumó un nuevo capítulo este viernes, con una reunión clave entre gremios del transporte de carga y el Ejecutivo por el alza de los combustibles.
El encuentro ocurre en medio de un creciente malestar dentro del rubro, donde distintos dirigentes han advertido que, si no hay respuestas concretas en el corto plazo, podrían activarse movilizaciones en distintos puntos del país.
La molestia se ha expresado con más fuerza en regiones como Tarapacá y Valparaíso, donde ya se venían registrando señales de presión por el impacto del diésel sobre los costos operacionales, especialmente en pequeños y medianos transportistas.
Desde la Confederación Fuerza del Norte, su presidente Cristian Sandoval afirmó que la situación se volvió insostenible para ese segmento del rubro y advirtió que, si se produce un paro, muchos transportistas podrían plegarse por falta de recursos para seguir operando.
En paralelo, la Confederación Nacional de Transporte de Carga de Chile adoptó un tono más cauto. Su presidente, Sergio Pérez, descartó por ahora un paro nacional, pero confirmó que el sector se mantiene en estado de alerta.
Además, señaló que la reunión con el ministro de Transportes, Louis de Grange, será determinante para definir el rumbo del conflicto. Según planteó, el principal objetivo del gremio es alcanzar acuerdos, pero también dejó una exigencia clara: que no sigan subiendo los combustibles fósiles.
Desde el oficialismo mostraron disposición al diálogo, aunque defendieron las medidas adoptadas hasta ahora, argumentando que se han tomado bajo criterios de responsabilidad fiscal.
Con este escenario, la jornada aparece como decisiva para medir si el conflicto baja de intensidad o si escala hacia nuevas protestas y eventuales bloqueos.


