
La propuesta para suspender por 12 meses el cobro del IVA en la venta de viviendas nuevas podría ampliar de manera importante el acceso al financiamiento hipotecario en Chile.
La medida, incluida en el proyecto de reconstrucción, apunta a reducir el valor final de departamentos y casas nuevas, lo que a su vez bajaría el ingreso exigido por la banca para acceder a un crédito.
Según un análisis del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, si la rebaja en los precios llega al 6% en propiedades de 4.000 UF, hasta 154.448 personas podrían incorporarse al universo con ingresos suficientes para optar a financiamiento. En escenarios más moderados, con bajas de 2% y 4%, el número de nuevos potenciales compradores sería de 62.437 y 95.704 personas, respectivamente.
El estudio muestra que, con una caída de 2%, una vivienda de 4.000 UF pasaría a costar 3.920 UF y la renta mínima mensual requerida bajaría a poco más de $2,58 millones. Si la disminución fuera de 4%, el ingreso exigido caería a cerca de $2,53 millones. Y con una baja de 6%, la renta necesaria se ubicaría en torno a los $2,48 millones.
Pese al efecto que podría tener sobre el mercado inmobiliario, desde el mundo académico advierten que su impacto sobre el déficit habitacional sería acotado. Esto, porque gran parte de quienes entrarían al mercado hipotecario con esta medida no corresponderían necesariamente a hogares con déficit habitacional cuantitativo.
En paralelo, actores del rubro han insistido en que la suspensión del IVA por sí sola no bastaría para generar un cambio mayor. Por eso, plantean complementar la iniciativa con otras herramientas, como la extensión del Fogaes y la continuidad del subsidio a la tasa para viviendas nuevas de hasta 4.000 UF.
Así, el debate no solo apunta al alivio tributario sobre el precio de las viviendas, sino también a qué tan efectiva puede ser la combinación de medidas para reactivar el sector y facilitar el acceso real a la compra de una propiedad.


