
La economía chilena continúa mostrando señales de debilidad tras conocerse el Imacec de febrero, que registró una caída interanual de 0,3%, ubicándose por debajo de las expectativas del mercado.
El resultado sorprendió negativamente a analistas y autoridades, ya que se esperaba al menos un crecimiento moderado. Con esto, el país acumula dos meses consecutivos en terreno negativo durante 2026, reflejando un inicio de año complejo.
Desde el mercado, el diagnóstico fue claro: se trata de un dato preocupante que reafirma las debilidades estructurales de la economía chilena, lo que podría llevar a ajustar a la baja las proyecciones de crecimiento para este año.
Entre las principales causas del retroceso destacan la caída en la producción de bienes, especialmente en sectores como la industria y la actividad ligada a recursos naturales, además de un menor dinamismo en el comercio.
Expertos también advirtieron que este escenario podría impactar directamente en la política monetaria, abriendo la posibilidad de que se pausen los recortes de tasas de interés o incluso se evalúe un alza hacia finales de 2026.
En paralelo, algunas visiones apuntan a que factores que impulsaron la economía en 2025, como el turismo y ciertos sectores exportadores, ya no están presentes, lo que ha debilitado el desempeño actual.
Pese a esto, algunos análisis proyectan una eventual recuperación hacia la segunda mitad del año, aunque el corto plazo sigue marcado por la incertidumbre y un crecimiento que no logra despegar.


