
Las señales para la economía chilena volvieron a encender alertas luego de conocerse los últimos indicadores sectoriales de julio.
La producción industrial registró una caída de 5,1%, arrastrada principalmente por el retroceso de la minería, que bajó 7,2%, y por la producción manufacturera, que también cerró el mes en terreno negativo.
Con estos antecedentes, distintos análisis anticipan que el Índice Mensual de Actividad Económica podría mostrar una nueva caída, alejándose de las expectativas más optimistas que se habían instalado previamente.
Uno de los cálculos apunta a una baja cercana al 0,9% para el Imacec de julio, mientras que otras estimaciones corrigieron sus proyecciones hacia un resultado nulo o incluso levemente negativo.
El comercio tampoco logró compensar el escenario general. Aunque algunas áreas, como el comercio minorista y automotriz, aportaron cifras positivas, el comercio mayorista presionó el resultado a la baja.
Entre los factores mencionados aparecen las interrupciones de faenas mineras por eventos climáticos en el norte, además de efectos en sectores como industria, agricultura, turismo y comercio.
El nuevo dato refuerza la preocupación por el ritmo de la actividad económica, justo cuando el país enfrenta un escenario marcado por desempleo elevado, alzas de combustibles y menor dinamismo productivo.
La producción industrial registró una caída de 5,1%, arrastrada principalmente por el retroceso de la minería, que bajó 7,2%, y por la producción manufacturera, que también cerró el mes en terreno negativo.
Con estos antecedentes, distintos análisis anticipan que el Índice Mensual de Actividad Económica podría mostrar una nueva caída, alejándose de las expectativas más optimistas que se habían instalado previamente.
Uno de los cálculos apunta a una baja cercana al 0,9% para el Imacec de julio, mientras que otras estimaciones corrigieron sus proyecciones hacia un resultado nulo o incluso levemente negativo.
El comercio tampoco logró compensar el escenario general. Aunque algunas áreas, como el comercio minorista y automotriz, aportaron cifras positivas, el comercio mayorista presionó el resultado a la baja.
Entre los factores mencionados aparecen las interrupciones de faenas mineras por eventos climáticos en el norte, además de efectos en sectores como industria, agricultura, turismo y comercio.
El nuevo dato refuerza la preocupación por el ritmo de la actividad económica, justo cuando el país enfrenta un escenario marcado por desempleo elevado, alzas de combustibles y menor dinamismo productivo.


