
El Gobierno valoró el dato del Índice de Precios al Consumidor de julio, que registró una variación mensual de 0,1% y llevó la inflación anual desde 4,3% a 3,5%.
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, sostuvo que el resultado es una señal de que la economía se encamina hacia una mayor estabilidad.
La autoridad reconoció, sin embargo, que parte importante del alivio provino de la fuerte baja en los combustibles.
Mas también advirtió que las alzas en cuentas de la luz y algunos alimentos siguen presionando el presupuesto de las familias.
El IPC acumula un avance de 2,9% en lo que va del año y el dato de julio quedó en la parte baja de lo esperado por el mercado.
Entre los productos que subieron destacaron el suministro de electricidad, con un alza de 2,4%, los arriendos, con 0,6%, y las bebidas gaseosas, con 3,6%.
En contraste, la gasolina bajó 8,5% y el diésel retrocedió 13,5%, moderando el resultado mensual del índice.
Con la variación del IPC, la Unidad de Fomento retomará las alzas y llegaría a 40.885,63 pesos el 9 de septiembre.
Expertos llamaron a mirar el dato con cautela, ya que parte de la moderación inflacionaria depende de factores que podrían revertirse si vuelve a subir el precio del petróleo.
Analistas también alertan que la inflación sin componentes volátiles muestra señales de persistencia, lo que complica una lectura completamente optimista.
Otro factor de incertidumbre está en los próximos reportes, que podrían verse afectados por el impacto del sistema frontal en precios de alimentos.
El escenario abre un debate relevante para el Banco Central, especialmente respecto de los próximos movimientos de la tasa de interés.
Si bien el dato reduce el riesgo de nuevas alzas inmediatas, los expertos advierten que no necesariamente justifica acelerar recortes mientras persistan presiones internas y externas.
La evolución de combustibles, alimentos, electricidad y la actividad económica será clave para determinar si la inflación seguirá acercándose a la meta o si volverá a mostrar resistencia.
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, sostuvo que el resultado es una señal de que la economía se encamina hacia una mayor estabilidad.
La autoridad reconoció, sin embargo, que parte importante del alivio provino de la fuerte baja en los combustibles.
Mas también advirtió que las alzas en cuentas de la luz y algunos alimentos siguen presionando el presupuesto de las familias.
El IPC acumula un avance de 2,9% en lo que va del año y el dato de julio quedó en la parte baja de lo esperado por el mercado.
Entre los productos que subieron destacaron el suministro de electricidad, con un alza de 2,4%, los arriendos, con 0,6%, y las bebidas gaseosas, con 3,6%.
En contraste, la gasolina bajó 8,5% y el diésel retrocedió 13,5%, moderando el resultado mensual del índice.
Con la variación del IPC, la Unidad de Fomento retomará las alzas y llegaría a 40.885,63 pesos el 9 de septiembre.
Expertos llamaron a mirar el dato con cautela, ya que parte de la moderación inflacionaria depende de factores que podrían revertirse si vuelve a subir el precio del petróleo.
Analistas también alertan que la inflación sin componentes volátiles muestra señales de persistencia, lo que complica una lectura completamente optimista.
Otro factor de incertidumbre está en los próximos reportes, que podrían verse afectados por el impacto del sistema frontal en precios de alimentos.
El escenario abre un debate relevante para el Banco Central, especialmente respecto de los próximos movimientos de la tasa de interés.
Si bien el dato reduce el riesgo de nuevas alzas inmediatas, los expertos advierten que no necesariamente justifica acelerar recortes mientras persistan presiones internas y externas.
La evolución de combustibles, alimentos, electricidad y la actividad económica será clave para determinar si la inflación seguirá acercándose a la meta o si volverá a mostrar resistencia.


