
Casi la mitad del petróleo mundial proviene de países afectados por conflictos durante 2026, en medio de una presión sostenida sobre el suministro energético global.
De acuerdo con cálculos internacionales basados en datos de la Agencia Internacional de la Energía, los países impactados por conflictos produjeron cerca de 45 millones de barriles diarios durante 2025.
Esa cifra representa más del 43% del suministro mundial de petróleo.
El escenario se ha agravado a seis meses del inicio de la guerra en Irán, considerada una de las mayores crisis recientes para el abastecimiento de crudo.
A esa tensión se suma la guerra entre Rusia y Ucrania, que ha afectado la producción y la capacidad de refino, además de generar impactos en países vecinos como Kazajistán.
Los conflictos en Libia y las restricciones estadounidenses a las exportaciones de petróleo venezolano también han añadido presión al mercado.
Analistas estiman que la interrupción actual del petróleo en el Golfo se ubica entre 5 y 7 millones de barriles diarios.
Los riesgos para los flujos energéticos siguen elevados, especialmente por episodios de tensión en rutas estratégicas como el Mar Rojo, el Canal de Suez y el Estrecho de Ormuz.
El encarecimiento de los combustibles se mantiene como uno de los factores que presiona la inflación y los costos de financiamiento a nivel internacional.
La Agencia Internacional de la Energía ya liberó volúmenes récord de reservas de emergencia para amortiguar el choque de suministro, aunque gran parte de esas liberaciones ya finalizó.
De acuerdo con cálculos internacionales basados en datos de la Agencia Internacional de la Energía, los países impactados por conflictos produjeron cerca de 45 millones de barriles diarios durante 2025.
Esa cifra representa más del 43% del suministro mundial de petróleo.
El escenario se ha agravado a seis meses del inicio de la guerra en Irán, considerada una de las mayores crisis recientes para el abastecimiento de crudo.
A esa tensión se suma la guerra entre Rusia y Ucrania, que ha afectado la producción y la capacidad de refino, además de generar impactos en países vecinos como Kazajistán.
Los conflictos en Libia y las restricciones estadounidenses a las exportaciones de petróleo venezolano también han añadido presión al mercado.
Analistas estiman que la interrupción actual del petróleo en el Golfo se ubica entre 5 y 7 millones de barriles diarios.
Los riesgos para los flujos energéticos siguen elevados, especialmente por episodios de tensión en rutas estratégicas como el Mar Rojo, el Canal de Suez y el Estrecho de Ormuz.
El encarecimiento de los combustibles se mantiene como uno de los factores que presiona la inflación y los costos de financiamiento a nivel internacional.
La Agencia Internacional de la Energía ya liberó volúmenes récord de reservas de emergencia para amortiguar el choque de suministro, aunque gran parte de esas liberaciones ya finalizó.


