
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe corrigió nuevamente a la baja su proyección de crecimiento para Chile.
El organismo estimó que la economía nacional crecerá 1,6% en 2026, por debajo del 2,2% que había previsto en abril.
La rebaja se da en un contexto de menor dinamismo económico regional y de mayores presiones externas sobre los mercados internacionales.
Para América Latina y el Caribe, la nueva proyección apunta a un crecimiento de 2,2% durante 2026.
El informe advierte que la región completaría cinco años con una expansión promedio cercana al 2,3%, ritmo considerado insuficiente para elevar de manera sostenida el ingreso por habitante.
También se plantea que el bajo crecimiento dificulta cerrar brechas de desarrollo, ampliar los espacios de política pública y fortalecer el empleo formal.
El organismo señaló que el escenario internacional sigue marcado por menor crecimiento mundial, incertidumbre geopolítica y financiera, además de presiones en los mercados de energía.
En el caso de Chile, la estimación de 1,6% lo ubica entre las economías con menor crecimiento proyectado dentro de la región, aunque todavía en terreno positivo.
El reporte apunta a problemas estructurales que limitan el crecimiento regional, como los bajos niveles de inversión, el escaso avance de la productividad y la elevada informalidad.
Según el análisis, superar este escenario requiere elevar la inversión, mejorar la productividad y avanzar hacia empleos formales de mayor calidad.
El informe proyecta una recuperación parcial para la región en 2027, aunque con diferencias importantes entre países y subregiones.
El organismo estimó que la economía nacional crecerá 1,6% en 2026, por debajo del 2,2% que había previsto en abril.
La rebaja se da en un contexto de menor dinamismo económico regional y de mayores presiones externas sobre los mercados internacionales.
Para América Latina y el Caribe, la nueva proyección apunta a un crecimiento de 2,2% durante 2026.
El informe advierte que la región completaría cinco años con una expansión promedio cercana al 2,3%, ritmo considerado insuficiente para elevar de manera sostenida el ingreso por habitante.
También se plantea que el bajo crecimiento dificulta cerrar brechas de desarrollo, ampliar los espacios de política pública y fortalecer el empleo formal.
El organismo señaló que el escenario internacional sigue marcado por menor crecimiento mundial, incertidumbre geopolítica y financiera, además de presiones en los mercados de energía.
En el caso de Chile, la estimación de 1,6% lo ubica entre las economías con menor crecimiento proyectado dentro de la región, aunque todavía en terreno positivo.
El reporte apunta a problemas estructurales que limitan el crecimiento regional, como los bajos niveles de inversión, el escaso avance de la productividad y la elevada informalidad.
Según el análisis, superar este escenario requiere elevar la inversión, mejorar la productividad y avanzar hacia empleos formales de mayor calidad.
El informe proyecta una recuperación parcial para la región en 2027, aunque con diferencias importantes entre países y subregiones.


