
La economía chilena cerró una semana marcada por señales positivas en varios indicadores clave, luego de conocerse un repunte en la actividad, un nuevo máximo histórico del cobre, una inflación más moderada y una baja del dólar frente al peso.
Uno de los datos más relevantes fue el Índice Mensual de Actividad Económica de junio, que registró un crecimiento de 2,4% en comparación con el mismo mes del año anterior. La cifra superó parte importante de las expectativas del mercado y reforzó la idea de un cambio de tendencia para la actividad.
Con ese resultado, el segundo trimestre habría logrado un leve avance, suficiente para evitar dos trimestres consecutivos de caída y alejar el escenario de una recesión técnica. De todos modos, el balance del primer semestre aún quedaría ajustado y será confirmado por el Banco Central.
El desempeño de junio estuvo impulsado principalmente por la minería, los servicios y el comercio. En paralelo, el cobre anotó un nuevo récord al superar por primera vez los 6,5 dólares por libra en la Bolsa de Metales de Londres, en medio de expectativas internacionales sobre nuevas medidas comerciales.
La inflación también entregó una señal de alivio. El IPC tuvo una variación mensual de 0,1%, acumulando un alza de 2,9% en lo que va del año y 3,5% en doce meses. El dato muestra una desaceleración relevante y acerca nuevamente el indicador a la meta de 3% del Banco Central.
A este escenario se sumó la caída del dólar, que cerró la semana con una baja acumulada de 14,8 pesos. El tipo de cambio terminó en torno a los 914 pesos, influido por la debilidad internacional de la moneda estadounidense y por mejores expectativas locales.
Aunque los indicadores entregan una señal favorable para la economía chilena, el mercado seguirá atento a la evolución de la actividad, los precios internos, el cobre y el contexto externo, factores que serán claves para determinar si la recuperación logra consolidarse durante los próximos meses.
Uno de los datos más relevantes fue el Índice Mensual de Actividad Económica de junio, que registró un crecimiento de 2,4% en comparación con el mismo mes del año anterior. La cifra superó parte importante de las expectativas del mercado y reforzó la idea de un cambio de tendencia para la actividad.
Con ese resultado, el segundo trimestre habría logrado un leve avance, suficiente para evitar dos trimestres consecutivos de caída y alejar el escenario de una recesión técnica. De todos modos, el balance del primer semestre aún quedaría ajustado y será confirmado por el Banco Central.
El desempeño de junio estuvo impulsado principalmente por la minería, los servicios y el comercio. En paralelo, el cobre anotó un nuevo récord al superar por primera vez los 6,5 dólares por libra en la Bolsa de Metales de Londres, en medio de expectativas internacionales sobre nuevas medidas comerciales.
La inflación también entregó una señal de alivio. El IPC tuvo una variación mensual de 0,1%, acumulando un alza de 2,9% en lo que va del año y 3,5% en doce meses. El dato muestra una desaceleración relevante y acerca nuevamente el indicador a la meta de 3% del Banco Central.
A este escenario se sumó la caída del dólar, que cerró la semana con una baja acumulada de 14,8 pesos. El tipo de cambio terminó en torno a los 914 pesos, influido por la debilidad internacional de la moneda estadounidense y por mejores expectativas locales.
Aunque los indicadores entregan una señal favorable para la economía chilena, el mercado seguirá atento a la evolución de la actividad, los precios internos, el cobre y el contexto externo, factores que serán claves para determinar si la recuperación logra consolidarse durante los próximos meses.


