
La crisis en el Estrecho de Ormuz vuelve a tensionar las proyecciones para la economía chilena, en medio de un escenario global marcado por el alza del petróleo y la incertidumbre por la guerra en Medio Oriente.
El debate entre bancos y economistas apunta a si el mayor impacto del shock energético ya fue absorbido o si sus efectos más relevantes todavía están por traspasarse a precios, consumo y actividad.
Chile ya venía mostrando señales débiles antes de la escalada del conflicto. El PIB del primer trimestre cayó 0,5% frente al mismo periodo del año anterior y retrocedió 0,3% respecto del trimestre previo.
Instituciones como JPMorgan, Santander y BTG Pactual revisaron sus escenarios y advirtieron que lograr un crecimiento superior al 2% este año se ve cada vez más difícil.
Entre los riesgos se mencionan el encarecimiento de combustibles, mayores costos logísticos, presión sobre alimentos y una posible erosión de los salarios reales si la inflación se mantiene elevada.
Algunos economistas advierten que los efectos de segunda vuelta podrían sentirse con rezago durante los próximos meses, especialmente si el tránsito por Ormuz no se normaliza.
Otros análisis plantean que parte del impacto inicial ya fue incorporado, aunque reconocen que un agravamiento de la crisis podría volver a presionar los precios del petróleo y complicar aún más el panorama.
El debate entre bancos y economistas apunta a si el mayor impacto del shock energético ya fue absorbido o si sus efectos más relevantes todavía están por traspasarse a precios, consumo y actividad.
Chile ya venía mostrando señales débiles antes de la escalada del conflicto. El PIB del primer trimestre cayó 0,5% frente al mismo periodo del año anterior y retrocedió 0,3% respecto del trimestre previo.
Instituciones como JPMorgan, Santander y BTG Pactual revisaron sus escenarios y advirtieron que lograr un crecimiento superior al 2% este año se ve cada vez más difícil.
Entre los riesgos se mencionan el encarecimiento de combustibles, mayores costos logísticos, presión sobre alimentos y una posible erosión de los salarios reales si la inflación se mantiene elevada.
Algunos economistas advierten que los efectos de segunda vuelta podrían sentirse con rezago durante los próximos meses, especialmente si el tránsito por Ormuz no se normaliza.
Otros análisis plantean que parte del impacto inicial ya fue incorporado, aunque reconocen que un agravamiento de la crisis podría volver a presionar los precios del petróleo y complicar aún más el panorama.


