
Las ministras de Educación, María Paz Arzola, y de Seguridad Pública, Trinidad Steinert, llegaron hasta Calama tras el ataque ocurrido en el Instituto Obispo Silva Lezaeta, que dejó una inspectora fallecida y varios heridos.
Durante la visita, las autoridades se reunieron con la comunidad educativa, familiares de las víctimas y autoridades locales, enfatizando que la prioridad inmediata es brindar apoyo emocional a los afectados.
“Hoy la urgencia tiene que ver con la contención”, señaló la ministra Arzola, destacando que se están desplegando equipos y recursos para acompañar a estudiantes, funcionarios y familias en este complejo momento.
En ese contexto, se informó que las clases en el establecimiento se mantienen suspendidas y que el retorno será gradual, comenzando primero con los funcionarios y luego con los estudiantes, incorporando jornadas de apoyo psicológico.
Las autoridades también abordaron posibles medidas de seguridad a mediano plazo, como la instalación de detectores de metales en colegios, en el marco de una ley que se encuentra en proceso de implementación.
Desde el Gobierno recalcaron que el foco está en acompañar a la comunidad afectada y avanzar en acciones que permitan prevenir hechos de esta gravedad en el futuro.


