
Rosalía inició en Chile una nueva etapa de su vínculo con el público local, luego de presentarse ante un Movistar Arena repleto en la primera de sus cuatro fechas del Lux Tour 2026.
La cantante española llegó con una propuesta inspirada en su disco Lux, lanzado en 2025, un trabajo marcado por texturas sinfónicas, espiritualidad, experiencia femenina y referencias a su historia personal.
El espectáculo combinó orquesta en vivo, estética sacra, velos blancos, imaginería mariana y una puesta en escena dividida en cuatro movimientos, al estilo de la música clásica.
La primera parte del concierto mostró a Rosalía emergiendo desde una caja de embalaje, vestida de bailarina, para interpretar canciones como Overture, Sexo, violencia y llantas, Reliquia y Porcelana.
Uno de los momentos más intensos llegó con Mio Cristo, interpretación que dejó a la artista visiblemente emocionada y reforzó el tono espiritual de la noche.
La segunda sección abrió espacio a un pulso más festivo, con canciones como Saoko, La Fama, La combi Versace y De madrugá, antes de pasar a un tercer movimiento más distendido.
En ese tramo apareció el confesionario del show, que en la primera fecha chilena tuvo como invitada a Francisca Valenzuela, generando una de las escenas más comentadas de la jornada.
El cierre mezcló trance, fiesta y teatralidad con canciones como Dios es un stalker, La rumba del perdón, CUUUUuuuuuute, Bizcochito y Despechá.
La despedida llegó con Magnolia, canción que cerró una experiencia descrita por BioBioChile como uno de los conciertos más sofisticados y brillantes del año.
La cantante española llegó con una propuesta inspirada en su disco Lux, lanzado en 2025, un trabajo marcado por texturas sinfónicas, espiritualidad, experiencia femenina y referencias a su historia personal.
El espectáculo combinó orquesta en vivo, estética sacra, velos blancos, imaginería mariana y una puesta en escena dividida en cuatro movimientos, al estilo de la música clásica.
La primera parte del concierto mostró a Rosalía emergiendo desde una caja de embalaje, vestida de bailarina, para interpretar canciones como Overture, Sexo, violencia y llantas, Reliquia y Porcelana.
Uno de los momentos más intensos llegó con Mio Cristo, interpretación que dejó a la artista visiblemente emocionada y reforzó el tono espiritual de la noche.
La segunda sección abrió espacio a un pulso más festivo, con canciones como Saoko, La Fama, La combi Versace y De madrugá, antes de pasar a un tercer movimiento más distendido.
En ese tramo apareció el confesionario del show, que en la primera fecha chilena tuvo como invitada a Francisca Valenzuela, generando una de las escenas más comentadas de la jornada.
El cierre mezcló trance, fiesta y teatralidad con canciones como Dios es un stalker, La rumba del perdón, CUUUUuuuuuute, Bizcochito y Despechá.
La despedida llegó con Magnolia, canción que cerró una experiencia descrita por BioBioChile como uno de los conciertos más sofisticados y brillantes del año.


