
Conaf extendió el cierre preventivo de las áreas protegidas que administra en la Región de Valparaíso debido a los efectos del sistema frontal.
La medida se mantendrá vigente hasta el lunes 27 de julio y busca resguardar la seguridad de visitantes, guardaparques y trabajadores.
La disposición se encuentra activa desde el martes 14, en medio de la emergencia climática que afecta a la zona.
El cierre incluye los parques nacionales La Campana, en Olmué e Hijuelas, y Juan Fernández.
También considera las reservas nacionales El Yali, en Santo Domingo, y Lago Peñuelas, en Valparaíso.
A esas unidades se suma el santuario de la naturaleza Laguna El Peral, ubicado en El Tabo.
Desde la institución explicaron que los equipos han constatado daños provocados por las lluvias y el viento en distintas áreas protegidas.
Entre los problemas reportados se encuentran árboles caídos, anegamientos, desprendimiento de rocas y deterioro de mobiliario de uso público.
Los guardaparques estarán enfocados en el monitoreo del evento meteorológico, el control de daños y la reparación de senderos.
Conaf indicó que la eventual reapertura será evaluada según las condiciones de seguridad de cada unidad.
La medida apunta a evitar riesgos para las personas mientras continúan las labores de revisión y recuperación tras el temporal.
Producto de las precipitaciones, el espejo de agua de la Reserva Nacional Lago Peñuelas alcanzó 476 hectáreas, equivalente al 28% de su capacidad total.
La medida se mantendrá vigente hasta el lunes 27 de julio y busca resguardar la seguridad de visitantes, guardaparques y trabajadores.
La disposición se encuentra activa desde el martes 14, en medio de la emergencia climática que afecta a la zona.
El cierre incluye los parques nacionales La Campana, en Olmué e Hijuelas, y Juan Fernández.
También considera las reservas nacionales El Yali, en Santo Domingo, y Lago Peñuelas, en Valparaíso.
A esas unidades se suma el santuario de la naturaleza Laguna El Peral, ubicado en El Tabo.
Desde la institución explicaron que los equipos han constatado daños provocados por las lluvias y el viento en distintas áreas protegidas.
Entre los problemas reportados se encuentran árboles caídos, anegamientos, desprendimiento de rocas y deterioro de mobiliario de uso público.
Los guardaparques estarán enfocados en el monitoreo del evento meteorológico, el control de daños y la reparación de senderos.
Conaf indicó que la eventual reapertura será evaluada según las condiciones de seguridad de cada unidad.
La medida apunta a evitar riesgos para las personas mientras continúan las labores de revisión y recuperación tras el temporal.
Producto de las precipitaciones, el espejo de agua de la Reserva Nacional Lago Peñuelas alcanzó 476 hectáreas, equivalente al 28% de su capacidad total.


