
La economía chilena cerró el primer trimestre de 2026 con un resultado peor al esperado.
De acuerdo con el Informe de Cuentas Nacionales del Banco Central, el Producto Interno Bruto cayó 0,5% entre enero y marzo en comparación con el mismo periodo del año anterior.
La cifra fue más negativa que la anticipada por analistas y también quedó por debajo del cierre preliminar del Imacec, que había apuntado a una baja de 0,3%.
Según el organismo, el retroceso se explicó principalmente por el comportamiento del comercio exterior, con una disminución de las exportaciones y un aumento de las importaciones.
A nivel sectorial, la caída estuvo marcada por el bajo desempeño de áreas como la agropecuario-silvícola y la minería. En este último caso, la actividad minera retrocedió 3,1%, influida por una menor producción cuprífera.
En contraste, los servicios mostraron cifras positivas, especialmente los servicios personales, ayudando a moderar el impacto de la caída general.
Pese al resultado negativo del PIB, la demanda interna creció 2,1%, impulsada por el consumo de los hogares y la formación bruta de capital fijo.
El consumo de las familias aumentó 2,5%, apoyado principalmente por servicios vinculados a salud, transporte, turismo, hoteles y restaurantes.
Además, el consumo de Gobierno subió 3,0%, explicado por un mayor gasto en salud.
Con este dato, el primer trimestre confirma un inicio de año más débil para la economía chilena, aumentando las alertas sobre el ritmo de crecimiento durante 2026.


