
Economistas advirtieron sobre los riesgos de que en Chile se siga instalando una “cultura del no pago”, fenómeno que, a su juicio, ya no se limita solo a casos puntuales, sino que empieza a verse en distintos ámbitos de la vida cotidiana.
El debate volvió a tomar fuerza a partir del fuerte aumento de la morosidad en deudas como el CAE, pero también por el rezago en pagos de cuentas básicas como el agua, donde miles de clientes siguen acumulando saldos impagos por sobre los niveles previos a la pandemia.
Especialistas sostienen que este problema no puede explicarse únicamente por menores ingresos o por el deterioro económico de los hogares. También apuntan a un cambio cultural, donde ciertas conductas que antes eran vistas como excepcionales hoy comienzan a normalizarse.
Entre los ejemplos mencionados aparecen el no pago de obligaciones financieras, la evasión y el uso indebido de beneficios sociales. Según los expertos, esto no solo afecta a quienes no cumplen, sino que termina dañando la confianza entre personas, instituciones y mercados.
Además, alertan que esta tendencia dificulta la correcta aplicación de políticas públicas, ya que cuando se instala una lógica de trampa o incumplimiento, se vuelve más complejo focalizar ayudas y usar bien los recursos del Estado.
Desde el mundo económico también advirtieron que señales políticas como eventuales condonaciones o postergaciones de pagos pueden incentivar aún más este comportamiento, al transmitir la idea de que no cumplir no trae consecuencias reales.
A juicio de los analistas, si esta conducta se sigue extendiendo, el impacto puede ir más allá de la morosidad: puede encarecer el crédito, reducir la confianza social y limitar las posibilidades de crecimiento económico del país.


