
El debate sobre una posible estanflación en Chile volvió a instalarse entre economistas, en medio de un escenario marcado por inflación al alza y señales de debilidad en la actividad económica.
La discusión se reactivó luego de que el Banco Central mantuviera la tasa de interés en 4,5% y advirtiera un aumento relevante en las expectativas de inflación de corto plazo, acercándose al 4% anual durante el segundo trimestre.
A eso se sumó el Imacec de febrero de 2026, que cayó 0,3% interanual y quedó por debajo de lo esperado por el mercado, reforzando las dudas sobre la fortaleza de la economía chilena.
Parte de los expertos advierte que, si el precio del petróleo sigue elevado por el conflicto en Medio Oriente, Chile podría entrar en una combinación compleja de mayor inflación y menor crecimiento, uno de los rasgos centrales de la estanflación.
Otros economistas, en cambio, creen que todavía es prematuro hablar de ese escenario. Plantean que, aunque el contexto se ha vuelto más difícil, aún no hay señales de una situación persistente ni de una caída lo suficientemente profunda como para confirmar ese fenómeno.
También remarcan que, según las proyecciones actuales, la inflación debería moderarse hacia 2027 y el crecimiento de este año seguiría moviéndose en torno al 2%, lejos de una recesión abierta.
De todas formas, el deterioro del panorama externo, el alza de costos y el freno en el consumo mantienen encendida la alerta entre quienes ven un escenario económico cada vez más estrecho para los hogares.


