
El liderazgo femenino en Chile ha mostrado avances en los últimos años, pero aún enfrenta importantes desafíos para lograr una mayor equidad en los cargos de alta dirección dentro de empresas y organizaciones.
Diversos estudios indican que la participación de mujeres en posiciones de liderazgo ha ido en aumento, impulsada por políticas de inclusión, programas de mentoría y cambios culturales dentro de las compañías.
De hecho, algunas empresas ya registran resultados concretos. Por ejemplo, compañías como Nestlé Chile han alcanzado más del 50% de participación femenina en cargos de liderazgo, reflejando estrategias sostenidas para promover el talento femenino.
Sin embargo, a nivel general, la realidad sigue mostrando brechas relevantes. Un estudio reciente reveló que las mujeres en Chile tienen 17,65% menos probabilidad de acceder a cargos de liderazgo en comparación con los hombres.
Avances, pero a distinto ritmo según industria
El progreso también es desigual dependiendo del sector. Mientras áreas como educación y salud presentan altos niveles de participación femenina —alcanzando incluso un 60% en algunos casos—, industrias como electricidad o construcción mantienen cifras muy bajas, en torno al 7% y 17% respectivamente.
Además, se estima que las mujeres ocupan cerca de un tercio de los cargos de gerencia, lo que evidencia avances, pero también una brecha persistente en los espacios de mayor poder.
Barreras estructurales
Entre los principales obstáculos que enfrentan las mujeres destacan:
Cultura organizacional históricamente masculina
Dificultades de conciliación entre trabajo y vida personal
Menor acceso a redes de apoyo y mentoría
Sesgos en procesos de selección y promoción
Expertos coinciden en que avanzar en liderazgo femenino no solo es una cuestión de equidad, sino también de productividad y sostenibilidad empresarial, ya que equipos diversos tienden a tomar mejores decisiones.
Un desafío país
El fortalecimiento del liderazgo femenino se ha convertido en un tema estratégico tanto para el sector público como privado, especialmente en un contexto donde Chile busca impulsar el crecimiento económico y la innovación.
Si bien los avances son evidentes, el desafío sigue siendo acelerar el ritmo de cambio y lograr que más mujeres accedan a posiciones de decisión en todos los sectores de la economía.


