
Los teléfonos inteligentes también pueden convertirse en sensores capaces de detectar señales de audio del entorno, aunque eso no significa que todos estén grabando conversaciones de forma permanente.
A diferencia de algunos televisores inteligentes que utilizan sistemas de reconocimiento automático de contenido, los celulares funcionan mediante permisos entregados a aplicaciones para acceder al micrófono, la cámara u otros sensores.
Uno de los casos más citados ocurrió en Estados Unidos, cuando la Comisión Federal de Comercio advirtió sobre aplicaciones que usaban tecnología capaz de detectar señales inaudibles insertadas en anuncios de televisión.
Ese mecanismo permitía saber si una persona estaba expuesta a determinados comerciales o programas, incluso cuando la aplicación funcionaba en segundo plano.
Otros estudios también han detectado aplicaciones capaces de enviar fotos, videos o grabaciones de pantalla a servidores externos sin que el usuario lo advierta claramente.
La evidencia disponible no prueba que los teléfonos graben masivamente conversaciones para vender publicidad, pero sí muestra que los permisos mal administrados pueden abrir riesgos de privacidad.
En Android y iPhone existen indicadores visuales cuando una aplicación usa el micrófono o la cámara, además de menús para revisar qué apps tienen acceso a esos sensores.
La recomendación principal es revisar los permisos de privacidad, retirar el acceso a aplicaciones que no necesitan micrófono o cámara, eliminar apps que ya no se usan y desconfiar de aquellas que piden permisos innecesarios.
A diferencia de algunos televisores inteligentes que utilizan sistemas de reconocimiento automático de contenido, los celulares funcionan mediante permisos entregados a aplicaciones para acceder al micrófono, la cámara u otros sensores.
Uno de los casos más citados ocurrió en Estados Unidos, cuando la Comisión Federal de Comercio advirtió sobre aplicaciones que usaban tecnología capaz de detectar señales inaudibles insertadas en anuncios de televisión.
Ese mecanismo permitía saber si una persona estaba expuesta a determinados comerciales o programas, incluso cuando la aplicación funcionaba en segundo plano.
Otros estudios también han detectado aplicaciones capaces de enviar fotos, videos o grabaciones de pantalla a servidores externos sin que el usuario lo advierta claramente.
La evidencia disponible no prueba que los teléfonos graben masivamente conversaciones para vender publicidad, pero sí muestra que los permisos mal administrados pueden abrir riesgos de privacidad.
En Android y iPhone existen indicadores visuales cuando una aplicación usa el micrófono o la cámara, además de menús para revisar qué apps tienen acceso a esos sensores.
La recomendación principal es revisar los permisos de privacidad, retirar el acceso a aplicaciones que no necesitan micrófono o cámara, eliminar apps que ya no se usan y desconfiar de aquellas que piden permisos innecesarios.


