Crisis laboral abre debate por fast track y medidas ante impacto de la inteligencia artificial en el empleo

El Banco Central pidió preparar al Estado frente a los cambios tecnológicos, mientras en la Cámara buscan acelerar proyectos pro empleo.

La emergencia laboral volvió a instalarse como tema central en el debate económico y político, en medio de señales de bajo crecimiento, cifras débiles de empleo y preocupación por el impacto de las nuevas tecnologías.

Uno de los puntos que encendió la discusión fue el llamado del Banco Central a preparar al Estado frente a la irrupción de la inteligencia artificial y otros cambios tecnológicos en el mercado laboral.

La presidenta del organismo, Rosanna Costa, advirtió que el avance de estas herramientas debe ser monitoreado y que sus costos no deberían recaer de manera desproporcionada en quienes tienen menos capacidades para enfrentarlos.

Desde el Gobierno, el ministro del Trabajo, Tomás Rau, señaló que existen conversaciones con otras carteras, entre ellas Ciencia y Educación, para evaluar medidas que permitan resguardar la mano de obra.

La preocupación se da en un escenario marcado por malas cifras económicas y correcciones a la baja en las expectativas de crecimiento, lo que ha aumentado la presión para impulsar medidas pro empleo.

En el plano legislativo, el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Alessandri, anunció que buscará apoyos para avanzar en un eventual fast track orientado a proyectos que potencien la inversión y la generación de puestos de trabajo.

La idea sería dar prioridad a iniciativas laborales y económicas, con comisiones sesionando en horarios extendidos e incluso con citaciones extraordinarias de la Sala si fuera necesario.

La coordinación política sobre esta propuesta quedó pendiente para después de Fiestas Patrias, luego de postergarse una reunión con la presidenta del Senado, Paulina Núñez.

Desde la oposición, en tanto, también surgieron críticas al diagnóstico oficial. La senadora Daniela Cicardini cuestionó discursos del Gobierno que, a su juicio, podrían afectar la confianza y las decisiones de inversión.

El debate combina así tres frentes: la urgencia por recuperar empleo, el desafío de adaptar trabajadores a la automatización y la necesidad de destrabar proyectos que puedan dinamizar la economía.
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