Banco Central advierte mayor cautela de hogares y menor dinamismo del consumo en Chile

El instituto emisor recortó su proyección de crecimiento para 2026 y apuntó a una demanda interna más débil durante el segundo trimestre.

La economía chilena enfrenta un escenario más débil de lo previsto y el consumo aparece como una de las señales de alerta.

El Banco Central recortó con fuerza su proyección de crecimiento para 2026.

En el IPoM de junio, el instituto emisor estimaba una expansión del PIB entre 1% y 1,75%.

Tres meses después, ese rango fue ajustado a entre 0,25% y 0,75%.

El menor desempeño minero y los efectos de condiciones climáticas adversas explican parte del ajuste.

Sin embargo, el Banco Central también incorporó un factor que empieza a pesar con más fuerza: una demanda interna que perdió dinamismo.

Durante el segundo trimestre se observó una mayor cautela en consumidores y empresas.

La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, vinculó ese comportamiento con el deterioro de la confianza, la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre externa.

Entre los factores mencionados aparecen el conflicto en Medio Oriente y el aumento de los combustibles.

El mercado laboral también es parte del diagnóstico.

Costa señaló que la percepción de mayor probabilidad de perder el empleo influye directamente en las decisiones de gasto de las familias.

Ese escenario llevó al Banco Central a reducir su proyección de crecimiento del consumo privado para 2026.

La estimación pasó de 1,8% a 1,5%.

La confianza de los consumidores también muestra señales de deterioro.

En agosto, el Índice de Confianza del Consumidor de Ipsos cayó a 38,1 puntos, su nivel más bajo del año.

El indicador quedó muy por debajo del umbral neutral de 50 puntos.

El financiamiento bancario destinado al consumo creció apenas 1% real en doce meses al cierre de julio.

En paralelo, la tasa promedio de las nuevas operaciones de consumo se ubicó en 26% anual.

Desde el comercio también se observa un consumidor más selectivo y sensible a los precios.

La tendencia apunta a hogares que comparan más, buscan promociones y postergan compras de mayor valor.

El escenario no muestra un desplome generalizado del consumo, sino una recuperación más lenta y cautelosa.

Las empresas también han reaccionado con decisiones defensivas.

El Banco Central advirtió que algunas compañías han postergado proyectos, moderado reajustes de precios y retrasado o cancelado contrataciones.

El resultado es un círculo de cautela entre hogares que cuidan el gasto y empresas que perciben una demanda menos dinámica.
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