
Los resultados de la prueba Pisa volvieron a encender el debate sobre la calidad de la educación en Chile.
La medición mostró una baja de los estudiantes chilenos de 15 años en matemáticas y lectura respecto de 2022, mientras que en ciencias no hubo una variación estadísticamente significativa.
Chile obtuvo 403 puntos en matemáticas, 436 en lectura y 442 en ciencias.
En las tres áreas, el país quedó por debajo de los promedios de la OCDE, que alcanzaron 463 puntos en matemáticas, 461 en lectura y 482 en ciencias.
El mayor retroceso se registró en lectura, donde Chile bajó de 448 a 436 puntos.
En matemáticas, el puntaje cayó de 412 a 403, mientras que en ciencias pasó de 444 a 442.
Otro dato que generó preocupación fue que solo el 41% de los estudiantes alcanzó al menos el nivel básico en matemáticas.
El promedio de los países de la OCDE en ese indicador llegó al 65%.
Las cifras provocaron reacciones transversales en la Comisión de Educación.
Desde distintos sectores se mencionaron factores como el uso excesivo de pantallas, el bajo interés por la lectura, los efectos pendientes de la pandemia y los cambios aplicados al sistema educativo durante la última década.
También hubo críticas a la respuesta del Ministerio de Educación y llamados a concentrar los esfuerzos en recuperar aprendizajes.
Parlamentarios de oposición apuntaron a que las reformas educacionales no habrían logrado mejorar la calidad como se prometió.
En tanto, otras voces plantearon que el problema debe abordarse como una política de Estado y no como una disputa entre gobiernos.
Dentro de las propuestas mencionadas aparece reforzar el trabajo en el aula, recuperar competencias básicas y avanzar en medidas que reduzcan el impacto de las pantallas durante la etapa escolar.
El debate ocurre en medio de una preocupación más amplia por las brechas de aprendizaje, especialmente en estudiantes que no logran las competencias mínimas en matemáticas y lectura.
La discusión parlamentaria apunta ahora a definir si el país impulsará medidas de corto plazo o un acuerdo más amplio para enfrentar el rezago educativo.
La medición mostró una baja de los estudiantes chilenos de 15 años en matemáticas y lectura respecto de 2022, mientras que en ciencias no hubo una variación estadísticamente significativa.
Chile obtuvo 403 puntos en matemáticas, 436 en lectura y 442 en ciencias.
En las tres áreas, el país quedó por debajo de los promedios de la OCDE, que alcanzaron 463 puntos en matemáticas, 461 en lectura y 482 en ciencias.
El mayor retroceso se registró en lectura, donde Chile bajó de 448 a 436 puntos.
En matemáticas, el puntaje cayó de 412 a 403, mientras que en ciencias pasó de 444 a 442.
Otro dato que generó preocupación fue que solo el 41% de los estudiantes alcanzó al menos el nivel básico en matemáticas.
El promedio de los países de la OCDE en ese indicador llegó al 65%.
Las cifras provocaron reacciones transversales en la Comisión de Educación.
Desde distintos sectores se mencionaron factores como el uso excesivo de pantallas, el bajo interés por la lectura, los efectos pendientes de la pandemia y los cambios aplicados al sistema educativo durante la última década.
También hubo críticas a la respuesta del Ministerio de Educación y llamados a concentrar los esfuerzos en recuperar aprendizajes.
Parlamentarios de oposición apuntaron a que las reformas educacionales no habrían logrado mejorar la calidad como se prometió.
En tanto, otras voces plantearon que el problema debe abordarse como una política de Estado y no como una disputa entre gobiernos.
Dentro de las propuestas mencionadas aparece reforzar el trabajo en el aula, recuperar competencias básicas y avanzar en medidas que reduzcan el impacto de las pantallas durante la etapa escolar.
El debate ocurre en medio de una preocupación más amplia por las brechas de aprendizaje, especialmente en estudiantes que no logran las competencias mínimas en matemáticas y lectura.
La discusión parlamentaria apunta ahora a definir si el país impulsará medidas de corto plazo o un acuerdo más amplio para enfrentar el rezago educativo.


