En qué fijarse al comprar carne para asegurar calidad y evitar intoxicaciones

Especialistas advierten que el color y el olor no siempre bastan: recomiendan revisar origen, conservación, etiqueta y mantener la cadena de frío.

Con la cercanía de Fiestas Patrias aumenta la compra de carnes y también el riesgo de intoxicaciones por productos mal conservados o en mal estado.

Especialistas advierten que fijarse solo en el color y el olor no siempre permite asegurar que una carne sea segura para el consumo.

Una carne contaminada puede mantener una apariencia, olor y color aparentemente normales, por lo que no se recomienda probarla para decidir si está en buen estado.

Ante dudas sobre su origen, manipulación o conservación, la recomendación más prudente es desechar el producto.

Entre las señales de alerta visibles están el olor desagradable, la superficie viscosa, el envase inflado, la presencia de moho o cambios llamativos de color.

Sin embargo, los cuidados deben comenzar desde la compra y continuar durante el almacenamiento y preparación en el hogar.

La recomendación es adquirir carnes en lugares autorizados y mantenerlas refrigeradas a menos de 5 °C.

También se debe evitar mezclar productos crudos con alimentos cocidos, separar utensilios y superficies, lavarse las manos y cocinar completamente la carne.

Los alimentos preparados no deberían permanecer más de dos horas a temperatura ambiente.

Los síntomas de una intoxicación pueden incluir dolor intenso o persistente, sangre en deposiciones o vómitos, fiebre alta, vómitos que impidan beber líquidos, confusión, desmayo, debilidad marcada o signos de deshidratación.

Para elegir un corte de calidad, especialistas recomiendan observar el color brillante, aroma fresco, marmoleo y condiciones generales del producto.

También es importante revisar la información de la etiqueta y la tipificación de la carne.

En Chile existe una categorización alfabética que incluye letras como V, C, U, N y O.

La categoría V corresponde a animales jóvenes, como novillos y vaquillas, y suele asociarse a mayor terneza.

La categoría U agrupa bovinos de mayor edad, como vacas adultas o bueyes.

Aun así, la tipificación no mide directamente atributos gastronómicos como marmoleo, jugosidad o intensidad del sabor, por lo que debe complementarse con una revisión visual del corte.

En carnes de animales criados a pasto, un tono algo más oscuro y grasa ligeramente amarilla pueden ser rasgos naturales y no necesariamente señal de mala calidad.
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