
La minería chilena avanza hacia una operación cada vez más tecnológica, con inteligencia artificial, automatización, robótica y análisis de datos como parte de sus procesos productivos.
Uno de los casos destacados es BHP, que ha incorporado estas herramientas en el diseño de proyectos, la operación de faenas y la relación con el ecosistema de innovación.
El objetivo es construir operaciones más seguras, predictivas, eficientes y sostenibles.
La compañía trabaja con tecnologías orientadas a anticipar fallas, mejorar la toma de decisiones y reducir riesgos en terreno.
Una de sus iniciativas globales es BHP Invent, un equipo enfocado en acelerar el desarrollo e integración de soluciones tecnológicas para recursos actuales y futuros.
El modelo conecta desafíos reales de las operaciones con startups, universidades, centros de investigación, proveedores y empresas tecnológicas.
La estrategia busca que las soluciones sean escalables, sostenibles y transferibles a distintas condiciones operacionales.
La innovación también se promueve desde dentro de las faenas.
A través de iniciativas internas, trabajadores y contratistas pueden presentar ideas vinculadas a robótica, automatización, seguridad y productividad.
En Chile, Escondida aparece como uno de los principales ejemplos de esta transformación.
La operación ubicada en la Región de Antofagasta ha incorporado digitalización, automatización e inteligencia artificial para conectar mina, planta, mantenimiento y logística.
Uno de los hitos ha sido alcanzar un 100% de autonomía en el rajo Escondida Norte.
Allí operan 33 camiones autónomos y 11 perforadoras.
Ese proceso también ha implicado reconversión laboral de operadores de equipos tripulados hacia roles en salas de control autónomas.
Durante los últimos dos años, Escondida ha usado inteligencia artificial y machine learning para mejorar el desempeño de sus plantas concentradoras.
Según los datos de la operación, ese trabajo permitió un aumento de 13% en la producción de las plantas.
La faena también genera más de 1.500 millones de registros de datos diarios, además de operar con miles de radios, cámaras, señales de terreno y kilómetros de fibra óptica.
En Spence, la transformación tecnológica se ha desarrollado mediante operación remota, autonomía, herramientas digitales de seguridad e inteligencia artificial aplicada a procesos productivos.
La operación también reporta ahorros de más de 11 GWh de energía y 1,1 millones de metros cúbicos de agua mediante soluciones digitales y automatización.
El avance tecnológico de la minería también abre desafíos en formación de talento, reconversión laboral y colaboración con proveedores, universidades y emprendimientos especializados.
La discusión de fondo ya no apunta solo a cuánto cobre produce Chile, sino también a cómo lo produce y qué capacidades tecnológicas puede desarrollar alrededor de esa industria.
Uno de los casos destacados es BHP, que ha incorporado estas herramientas en el diseño de proyectos, la operación de faenas y la relación con el ecosistema de innovación.
El objetivo es construir operaciones más seguras, predictivas, eficientes y sostenibles.
La compañía trabaja con tecnologías orientadas a anticipar fallas, mejorar la toma de decisiones y reducir riesgos en terreno.
Una de sus iniciativas globales es BHP Invent, un equipo enfocado en acelerar el desarrollo e integración de soluciones tecnológicas para recursos actuales y futuros.
El modelo conecta desafíos reales de las operaciones con startups, universidades, centros de investigación, proveedores y empresas tecnológicas.
La estrategia busca que las soluciones sean escalables, sostenibles y transferibles a distintas condiciones operacionales.
La innovación también se promueve desde dentro de las faenas.
A través de iniciativas internas, trabajadores y contratistas pueden presentar ideas vinculadas a robótica, automatización, seguridad y productividad.
En Chile, Escondida aparece como uno de los principales ejemplos de esta transformación.
La operación ubicada en la Región de Antofagasta ha incorporado digitalización, automatización e inteligencia artificial para conectar mina, planta, mantenimiento y logística.
Uno de los hitos ha sido alcanzar un 100% de autonomía en el rajo Escondida Norte.
Allí operan 33 camiones autónomos y 11 perforadoras.
Ese proceso también ha implicado reconversión laboral de operadores de equipos tripulados hacia roles en salas de control autónomas.
Durante los últimos dos años, Escondida ha usado inteligencia artificial y machine learning para mejorar el desempeño de sus plantas concentradoras.
Según los datos de la operación, ese trabajo permitió un aumento de 13% en la producción de las plantas.
La faena también genera más de 1.500 millones de registros de datos diarios, además de operar con miles de radios, cámaras, señales de terreno y kilómetros de fibra óptica.
En Spence, la transformación tecnológica se ha desarrollado mediante operación remota, autonomía, herramientas digitales de seguridad e inteligencia artificial aplicada a procesos productivos.
La operación también reporta ahorros de más de 11 GWh de energía y 1,1 millones de metros cúbicos de agua mediante soluciones digitales y automatización.
El avance tecnológico de la minería también abre desafíos en formación de talento, reconversión laboral y colaboración con proveedores, universidades y emprendimientos especializados.
La discusión de fondo ya no apunta solo a cuánto cobre produce Chile, sino también a cómo lo produce y qué capacidades tecnológicas puede desarrollar alrededor de esa industria.


