
Conductores y empresarios del transporte público licitado del Gran Concepción manifestaron preocupación por la evasión que podría generar la implementación del pago electrónico.
El cambio contempla el fin del cobro del boleto por parte de los choferes y el uso de un sistema de prepago para cancelar el pasaje.
La marcha blanca del nuevo sistema está prevista para noviembre en los taxibuses de la locomoción colectiva licitada.
Desde el gremio de conductores advirtieron que el problema podría impactar directamente en sus remuneraciones.
Esto se debe a que el sistema salarial mantendría un sueldo base más una comisión por pasajero que efectivamente pague su pasaje.
Bajo ese esquema, cada persona que evada el pago significaría una merma en el ingreso de los choferes.
El dirigente José Fernández planteó que existe inquietud sobre qué ocurrirá cuando una persona suba al bus y no quiera pagar.
Los empresarios del transporte también expresaron preocupación, ya que la evasión se traduciría en una menor recaudación para las líneas.
Arturo Giusti, de la Federación Transporte de Pasajeros, señaló que deberán adoptarse medidas para evitar el no pago a bordo de los buses.
Desde la Seremi de Transportes indicaron que el sistema de prepago será acompañado por controles de fiscalización.
El seremi Henry Campos señaló que existen informes de ciudades donde el pago electrónico ya fue implementado y la evasión alcanza cerca de un 3%.
La autoridad explicó que se capacitará a fiscalizadores del Ministerio de Transportes para realizar controles, siguiendo experiencias aplicadas en otras regiones y en el sistema RED de Santiago.
El proceso es visto como una transformación relevante para la locomoción colectiva penquista, pero también abre dudas sobre cómo se protegerán los ingresos y cómo se controlará el cumplimiento del pago.
El cambio contempla el fin del cobro del boleto por parte de los choferes y el uso de un sistema de prepago para cancelar el pasaje.
La marcha blanca del nuevo sistema está prevista para noviembre en los taxibuses de la locomoción colectiva licitada.
Desde el gremio de conductores advirtieron que el problema podría impactar directamente en sus remuneraciones.
Esto se debe a que el sistema salarial mantendría un sueldo base más una comisión por pasajero que efectivamente pague su pasaje.
Bajo ese esquema, cada persona que evada el pago significaría una merma en el ingreso de los choferes.
El dirigente José Fernández planteó que existe inquietud sobre qué ocurrirá cuando una persona suba al bus y no quiera pagar.
Los empresarios del transporte también expresaron preocupación, ya que la evasión se traduciría en una menor recaudación para las líneas.
Arturo Giusti, de la Federación Transporte de Pasajeros, señaló que deberán adoptarse medidas para evitar el no pago a bordo de los buses.
Desde la Seremi de Transportes indicaron que el sistema de prepago será acompañado por controles de fiscalización.
El seremi Henry Campos señaló que existen informes de ciudades donde el pago electrónico ya fue implementado y la evasión alcanza cerca de un 3%.
La autoridad explicó que se capacitará a fiscalizadores del Ministerio de Transportes para realizar controles, siguiendo experiencias aplicadas en otras regiones y en el sistema RED de Santiago.
El proceso es visto como una transformación relevante para la locomoción colectiva penquista, pero también abre dudas sobre cómo se protegerán los ingresos y cómo se controlará el cumplimiento del pago.


