
La remoción de 11 jueces por viajes al extranjero durante licencias médicas abrió un debate sobre el estándar de probidad que deberá enfrentar el Poder Judicial en futuras investigaciones disciplinarias.
La Corte Suprema resolvió 37 cuadernos de remoción: en 11 casos acordó la salida de magistrados y en otros 26 rechazó esa medida, luego de analizar los antecedentes de cada causa.
Las remociones se sustentaron en el artículo 80 de la Constitución, norma que faculta al máximo tribunal para separar a jueces por mal comportamiento.
De acuerdo con especialistas, la decisión podría marcar un criterio para futuras investigaciones, ya que el concepto de mal comportamiento no necesariamente se limitaría a la función jurisdiccional.
El abogado y académico Neftalí Carabantes explicó que la conducta personal de un juez también podría ser considerada por la Corte Suprema cuando comprometa gravemente la probidad o la dignidad del cargo.
Desde el Congreso, el diputado Jaime Mulet, presidente de la Comisión de Constitución, valoró la severidad con que actuó el máximo tribunal y planteó que el criterio podría servir como referencia para otros organismos públicos.
El proceso, sin embargo, aún no está cerrado. Trece cuadernos de remoción quedaron suspendidos por requerimientos presentados ante el Tribunal Constitucional.
El lunes, el Tribunal Constitucional escuchará alegatos en al menos cinco de esos casos suspendidos. Su resolución será clave para determinar cuándo esas causas podrán volver a la Corte Suprema y si se mantienen los criterios ya aplicados.
La Corte Suprema resolvió 37 cuadernos de remoción: en 11 casos acordó la salida de magistrados y en otros 26 rechazó esa medida, luego de analizar los antecedentes de cada causa.
Las remociones se sustentaron en el artículo 80 de la Constitución, norma que faculta al máximo tribunal para separar a jueces por mal comportamiento.
De acuerdo con especialistas, la decisión podría marcar un criterio para futuras investigaciones, ya que el concepto de mal comportamiento no necesariamente se limitaría a la función jurisdiccional.
El abogado y académico Neftalí Carabantes explicó que la conducta personal de un juez también podría ser considerada por la Corte Suprema cuando comprometa gravemente la probidad o la dignidad del cargo.
Desde el Congreso, el diputado Jaime Mulet, presidente de la Comisión de Constitución, valoró la severidad con que actuó el máximo tribunal y planteó que el criterio podría servir como referencia para otros organismos públicos.
El proceso, sin embargo, aún no está cerrado. Trece cuadernos de remoción quedaron suspendidos por requerimientos presentados ante el Tribunal Constitucional.
El lunes, el Tribunal Constitucional escuchará alegatos en al menos cinco de esos casos suspendidos. Su resolución será clave para determinar cuándo esas causas podrán volver a la Corte Suprema y si se mantienen los criterios ya aplicados.


