Nueva norma sísmica obligará a considerar fallas activas antes de construir en Chile

La actualización de la NCh433:2026 incorporó por primera vez estudios adicionales para proyectos ubicados en zonas con fallas geológicas activas, un riesgo clave en áreas como la Falla de San Ramón.

Chile actualizó su principal norma para el diseño sísmico de edificios e incorporó por primera vez un riesgo que durante décadas quedó en segundo plano.

La nueva NCh433:2026 establece exigencias para proyectos ubicados en zonas donde existen fallas geológicas activas.

Desde ahora, las construcciones emplazadas sobre estas estructuras deberán contar con estudios adicionales antes de avanzar.

La medida no implica una prohibición general de construir cerca de fallas activas.

Sí obliga a reconocer su existencia y evaluar sus riesgos en el diseño de nuevas obras.

La actualización fue oficializada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo mediante un decreto publicado el 10 de agosto en el Diario Oficial.

La normativa entrará en vigencia seis meses después de esa publicación.

Se trata de la modificación más importante de la NCh433 en casi dos décadas.

El cambio busca recoger parte de las lecciones que dejó el terremoto del 27 de febrero de 2010.

En Chile se han identificado casi mil fallas activas o potencialmente activas.

Una de las más conocidas es la Falla de San Ramón, que se extiende por cerca de 50 kilómetros en el piedemonte de Santiago.

Casi dos millones de personas viven en comunas atravesadas por esta estructura geológica.

Además, miles de personas habitan directamente sobre su traza, de acuerdo con antecedentes difundidos por especialistas.

Los sismos asociados a fallas activas son distintos a los grandes terremotos de subducción que suelen afectar extensas zonas del país.

Aunque pueden ser menos frecuentes, ocurren a menor profundidad y cerca de áreas habitadas.

Por esa razón, pueden provocar efectos localmente más destructivos en la infraestructura ubicada cerca de la falla.

Especialistas señalan que estos movimientos pueden romper la superficie y generar aceleraciones del suelo mayores en sectores específicos.

La nueva norma combina análisis probabilísticos, que estiman la posibilidad de un evento, con estudios deterministas, que evalúan sus consecuencias si ocurre.

En el caso de la Falla de San Ramón, expertos han advertido que el riesgo debe abordarse también desde la planificación territorial, la preparación comunitaria y los planes de respuesta.

La actualización busca que la información sobre fallas activas deje de ser ignorada en la evaluación de nuevos proyectos de construcción.
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