
Las lluvias registradas recientemente en el norte de Chile podrían dar paso a un Desierto Florido de magnitud excepcional durante 2026.
Las condiciones observadas abren la posibilidad de una floración similar a la recordada en 1997, uno de los episodios más destacados de las últimas décadas.
Las primeras floraciones podrían aparecer durante la primera quincena de septiembre.
El momento de mayor intensidad se proyecta para octubre, aunque las fechas podrían variar según las lluvias y las condiciones de cada zona.
El fenómeno podría prolongarse hasta noviembre.
Las precipitaciones en las regiones de Coquimbo y Atacama comenzaron a activar la reserva de semillas y bulbos que permanece bajo el suelo del desierto.
De acuerdo con proyecciones de Conaf, la floración podría abarcar hasta 15 mil kilómetros cuadrados.
El fenómeno se podría observar en sectores de Huasco, Freirina, Vallenar, Caldera, Copiapó y Chañaral.
Su ubicación exacta, extensión y duración dependerán de la distribución de las precipitaciones y de las condiciones particulares de cada sector.
El biólogo ambiental Darío Moreira explicó que existe un banco de semillas importante disponible y condiciones de humedad favorables.
El investigador señaló que las lluvias hicieron correr quebradas y ríos desde Coquimbo hasta parte de Antofagasta, lo que refuerza la posibilidad de un evento significativo.
Entre los lugares recomendados para observar el fenómeno se encuentran el Parque Nacional Llanos de Challe, el Parque Nacional Desierto Florido y el Parque Nacional Pan de Azúcar.
En las zonas áridas de Atacama y Antofagasta existen entre 800 y 1.000 especies vegetales.
De ellas, alrededor de 200 a 230 formarían parte del banco de germoplasma capaz de germinar y florecer durante eventos de este tipo.
Ante la llegada de visitantes, especialistas llamaron a recorrer los sectores de forma responsable.
La recomendación principal es evitar ingresar con vehículos a las áreas cubiertas por vegetación.
El tránsito sobre las zonas floridas puede compactar el suelo, destruir plantas y afectar semillas que permiten futuras floraciones.
Por eso, la observación del Desierto Florido debe realizarse respetando senderos, señaléticas y medidas de protección ambiental.
Las condiciones observadas abren la posibilidad de una floración similar a la recordada en 1997, uno de los episodios más destacados de las últimas décadas.
Las primeras floraciones podrían aparecer durante la primera quincena de septiembre.
El momento de mayor intensidad se proyecta para octubre, aunque las fechas podrían variar según las lluvias y las condiciones de cada zona.
El fenómeno podría prolongarse hasta noviembre.
Las precipitaciones en las regiones de Coquimbo y Atacama comenzaron a activar la reserva de semillas y bulbos que permanece bajo el suelo del desierto.
De acuerdo con proyecciones de Conaf, la floración podría abarcar hasta 15 mil kilómetros cuadrados.
El fenómeno se podría observar en sectores de Huasco, Freirina, Vallenar, Caldera, Copiapó y Chañaral.
Su ubicación exacta, extensión y duración dependerán de la distribución de las precipitaciones y de las condiciones particulares de cada sector.
El biólogo ambiental Darío Moreira explicó que existe un banco de semillas importante disponible y condiciones de humedad favorables.
El investigador señaló que las lluvias hicieron correr quebradas y ríos desde Coquimbo hasta parte de Antofagasta, lo que refuerza la posibilidad de un evento significativo.
Entre los lugares recomendados para observar el fenómeno se encuentran el Parque Nacional Llanos de Challe, el Parque Nacional Desierto Florido y el Parque Nacional Pan de Azúcar.
En las zonas áridas de Atacama y Antofagasta existen entre 800 y 1.000 especies vegetales.
De ellas, alrededor de 200 a 230 formarían parte del banco de germoplasma capaz de germinar y florecer durante eventos de este tipo.
Ante la llegada de visitantes, especialistas llamaron a recorrer los sectores de forma responsable.
La recomendación principal es evitar ingresar con vehículos a las áreas cubiertas por vegetación.
El tránsito sobre las zonas floridas puede compactar el suelo, destruir plantas y afectar semillas que permiten futuras floraciones.
Por eso, la observación del Desierto Florido debe realizarse respetando senderos, señaléticas y medidas de protección ambiental.


