
El proyecto que amplía el subsidio a la tasa hipotecaria apunta a reducir dividendos, facilitar el financiamiento y acelerar la venta de viviendas nuevas.
La iniciativa eleva el tope del beneficio a viviendas de hasta 6.000 UF, ampliando el universo de compradores y proyectos que podrían acceder al programa.
La propuesta combina tres herramientas: subsidio a la tasa del crédito hipotecario, garantía estatal Fogaes y exención temporal del IVA para viviendas nuevas.
Con esta combinación, el Gobierno busca disminuir las barreras de entrada para familias de clase media que hoy enfrentan altos requisitos de ingreso y ahorro inicial.
Uno de los efectos esperados es una baja en los dividendos mensuales, ya que la reducción de la tasa impacta directamente en el costo del crédito hipotecario.
También se espera que el fortalecimiento de la garantía estatal permita mejorar las condiciones de financiamiento ofrecidas por bancos e instituciones financieras.
Según estimaciones oficiales, la ampliación del beneficio podría sumar cerca de 30 mil viviendas adicionales al programa.
Para una vivienda de 5.000 UF, el ingreso familiar requerido podría bajar desde cerca de 4 millones a 3 millones de pesos, ampliando el acceso a hogares que hoy quedan fuera del mercado.
La medida también busca reducir el stock de viviendas disponibles y reactivar un sector inmobiliario que arrastra varios años de menor dinamismo.
El proyecto forma parte de una agenda más amplia para impulsar inversión, empleo y acceso habitacional mediante incentivos transitorios al financiamiento.
La iniciativa eleva el tope del beneficio a viviendas de hasta 6.000 UF, ampliando el universo de compradores y proyectos que podrían acceder al programa.
La propuesta combina tres herramientas: subsidio a la tasa del crédito hipotecario, garantía estatal Fogaes y exención temporal del IVA para viviendas nuevas.
Con esta combinación, el Gobierno busca disminuir las barreras de entrada para familias de clase media que hoy enfrentan altos requisitos de ingreso y ahorro inicial.
Uno de los efectos esperados es una baja en los dividendos mensuales, ya que la reducción de la tasa impacta directamente en el costo del crédito hipotecario.
También se espera que el fortalecimiento de la garantía estatal permita mejorar las condiciones de financiamiento ofrecidas por bancos e instituciones financieras.
Según estimaciones oficiales, la ampliación del beneficio podría sumar cerca de 30 mil viviendas adicionales al programa.
Para una vivienda de 5.000 UF, el ingreso familiar requerido podría bajar desde cerca de 4 millones a 3 millones de pesos, ampliando el acceso a hogares que hoy quedan fuera del mercado.
La medida también busca reducir el stock de viviendas disponibles y reactivar un sector inmobiliario que arrastra varios años de menor dinamismo.
El proyecto forma parte de una agenda más amplia para impulsar inversión, empleo y acceso habitacional mediante incentivos transitorios al financiamiento.


