
El jurel en lata, uno de los productos más populares de la cocina chilena, ha escaseado durante las últimas semanas en supermercados y almacenes.
El producto es usado habitualmente en preparaciones como croquetas, budín, ensaladas y tortillas, debido a su precio, disponibilidad y aporte nutricional.
La falta de stock responde a una baja en las capturas del recurso en las costas chilenas.
Según los Pescadores Industriales del Biobío, el jurel no ha sido encontrado por los barcos en las zonas frecuentes de pesca, pese a extensas horas de navegación.
Especialistas explican que el fenómeno se relaciona con cambios en la temperatura del mar.
El aumento de la temperatura de las aguas modifica el comportamiento del pez, que se desplaza en busca de zonas más frescas, con alimento y mejores condiciones para desarrollarse.
Frente a la escasez, la directora de Nutrición y Dietética de la Universidad del Desarrollo, Rinat Ratner, destacó que el jurel es un pescado azul con alto aporte de omega-3.
Ese ácido graso esencial se asocia a efectos cardioprotectores, reducción de triglicéridos, control de la presión arterial y función antiinflamatoria.
El jurel también entrega proteínas de alto valor biológico, vitaminas D y B12, además de tener bajo contenido de mercurio en comparación con otros pescados de mayor tamaño.
La especialista indicó que, para obtener beneficios nutricionales similares, una buena alternativa es reemplazarlo por sardinas frescas o en conserva.
Otra opción es el atún, que también entrega omega-3 y puede cumplir una función similar en distintas preparaciones.
El salmón también aparece como reemplazo posible, aunque con un costo más alto.
La caballa es otra alternativa, aunque tiene un sabor marino más intenso, textura más firme y mayor concentración de grasas totales.
Ratner explicó que las recomendaciones internacionales apuntan a consumir pescados grasos dos veces por semana, idealmente hasta tres, ajustando las porciones según la edad y condición de cada persona.
El producto es usado habitualmente en preparaciones como croquetas, budín, ensaladas y tortillas, debido a su precio, disponibilidad y aporte nutricional.
La falta de stock responde a una baja en las capturas del recurso en las costas chilenas.
Según los Pescadores Industriales del Biobío, el jurel no ha sido encontrado por los barcos en las zonas frecuentes de pesca, pese a extensas horas de navegación.
Especialistas explican que el fenómeno se relaciona con cambios en la temperatura del mar.
El aumento de la temperatura de las aguas modifica el comportamiento del pez, que se desplaza en busca de zonas más frescas, con alimento y mejores condiciones para desarrollarse.
Frente a la escasez, la directora de Nutrición y Dietética de la Universidad del Desarrollo, Rinat Ratner, destacó que el jurel es un pescado azul con alto aporte de omega-3.
Ese ácido graso esencial se asocia a efectos cardioprotectores, reducción de triglicéridos, control de la presión arterial y función antiinflamatoria.
El jurel también entrega proteínas de alto valor biológico, vitaminas D y B12, además de tener bajo contenido de mercurio en comparación con otros pescados de mayor tamaño.
La especialista indicó que, para obtener beneficios nutricionales similares, una buena alternativa es reemplazarlo por sardinas frescas o en conserva.
Otra opción es el atún, que también entrega omega-3 y puede cumplir una función similar en distintas preparaciones.
El salmón también aparece como reemplazo posible, aunque con un costo más alto.
La caballa es otra alternativa, aunque tiene un sabor marino más intenso, textura más firme y mayor concentración de grasas totales.
Ratner explicó que las recomendaciones internacionales apuntan a consumir pescados grasos dos veces por semana, idealmente hasta tres, ajustando las porciones según la edad y condición de cada persona.


