
El comandante de Artemis II, Reid Wiseman, reveló nuevos detalles sobre las anomalías que enfrentó la tripulación durante el histórico viaje a la Luna realizado en abril pasado.
La misión de la NASA marcó el regreso de astronautas al entorno lunar después de más de 50 años del programa Apolo, aunque en esta etapa la nave solo orbitó el satélite natural.
En entrevista con Agencia EFE durante una gira internacional por Europa, Wiseman explicó que la tripulación detectó señales inesperadas durante el vuelo. Una de ellas ocurrió en mitad de la noche y pudo convertirse en un problema serio para el sistema de combustible.
Según relató, los astronautas debieron actuar con rapidez para verificar que la nave no estuviera perdiendo propelente, elemento clave para continuar el viaje. Finalmente, la situación fue controlada y no pasó a mayores.
Wiseman destacó que en ese tipo de escenarios la paciencia resulta fundamental. Aseguró que el equipo se tomó el tiempo necesario para entender qué indicaban los sistemas antes de tomar una decisión.
El astronauta también reconoció que durante la misión hubo errores menores, ninguno con consecuencias graves, y que la tripulación solía analizarlos posteriormente con humor y respeto.
Pese a esos momentos de tensión, el comandante valoró el éxito de Artemis II y sostuvo que la misión abrió una nueva etapa de exploración lunar para una generación que no había vivido el programa Apolo.
Wiseman afirmó que el viaje demostró la capacidad de distintos equipos y países para trabajar juntos, y planteó que la cooperación será clave para llevar a la humanidad más lejos en futuras misiones espaciales.
La misión de la NASA marcó el regreso de astronautas al entorno lunar después de más de 50 años del programa Apolo, aunque en esta etapa la nave solo orbitó el satélite natural.
En entrevista con Agencia EFE durante una gira internacional por Europa, Wiseman explicó que la tripulación detectó señales inesperadas durante el vuelo. Una de ellas ocurrió en mitad de la noche y pudo convertirse en un problema serio para el sistema de combustible.
Según relató, los astronautas debieron actuar con rapidez para verificar que la nave no estuviera perdiendo propelente, elemento clave para continuar el viaje. Finalmente, la situación fue controlada y no pasó a mayores.
Wiseman destacó que en ese tipo de escenarios la paciencia resulta fundamental. Aseguró que el equipo se tomó el tiempo necesario para entender qué indicaban los sistemas antes de tomar una decisión.
El astronauta también reconoció que durante la misión hubo errores menores, ninguno con consecuencias graves, y que la tripulación solía analizarlos posteriormente con humor y respeto.
Pese a esos momentos de tensión, el comandante valoró el éxito de Artemis II y sostuvo que la misión abrió una nueva etapa de exploración lunar para una generación que no había vivido el programa Apolo.
Wiseman afirmó que el viaje demostró la capacidad de distintos equipos y países para trabajar juntos, y planteó que la cooperación será clave para llevar a la humanidad más lejos en futuras misiones espaciales.


