
El uso de redes sociales por menores está siendo cada vez más cuestionado a nivel mundial, lo que ha llevado a varios países a avanzar en restricciones e incluso prohibiciones.
Australia se convirtió en el primer país en implementar una ley que prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 16 años, obligando a plataformas como Instagram, TikTok o Facebook a verificar la edad de los usuarios bajo riesgo de multas millonarias.
En Europa, Francia aprobó una ley que restringe el acceso a menores de 15 años, mientras que países como España, Alemania, Italia y Grecia están evaluando medidas similares para limitar el uso de estas plataformas.
Otros países como Portugal y Dinamarca también han propuesto establecer una “mayoría de edad digital”, fijando límites cercanos a los 15 o 16 años para el uso autónomo de redes sociales.
En América Latina, las medidas aún no llegan a prohibiciones totales, pero ya se están implementando regulaciones, como en Brasil, donde se exige que las cuentas de menores estén vinculadas a un adulto responsable.
Estas iniciativas responden principalmente a preocupaciones por la salud mental, la exposición a contenidos dañinos y los efectos de los algoritmos en niños y adolescentes.
A nivel global, la tendencia apunta a endurecer el control sobre el acceso de menores a redes sociales, marcando un cambio en cómo los gobiernos buscan regular el entorno digital.


