
El Gobierno continúa avanzando en la implementación del Plan Escudo Fronterizo en la zona norte del país, con una serie de medidas orientadas a reforzar el control migratorio y combatir el crimen organizado.
La iniciativa contempla el cierre de pasos no habilitados, junto con un despliegue militar y policial en sectores estratégicos de la frontera.
Entre las principales acciones, se considera la construcción de barreras físicas como muros y vallas de hasta cinco metros de altura, equipadas con sensores de movimiento y sistemas de vigilancia.
Además, se están ejecutando zanjas de tres metros de profundidad en zonas de alto tránsito migratorio, con el objetivo de impedir el paso de vehículos y el ingreso de caravanas.
El plan también incluye cercos perimetrales electrificados, patrullajes constantes de Fuerzas Armadas y Carabineros, así como torres de vigilancia y radares térmicos.
A esto se suma el uso de drones autónomos con cámaras de reconocimiento facial, infrarrojo y tecnología térmica para monitorear la frontera de forma permanente.


