
La NASA puso en marcha una inédita misión de emergencia para evitar que el telescopio espacial Swift termine cayendo hacia la Tierra.
El observatorio, lanzado en 2004 para estudiar explosiones de rayos gamma, extendió su vida útil durante más de dos décadas, pese a que originalmente estaba pensado para operar solo dos años.
Sin embargo, el aumento de la actividad solar provocó una degradación acelerada de su órbita, situación que lo mantiene descendiendo de forma peligrosa y sin control.
Para intentar salvarlo, fue lanzada una nave robótica llamada LINK, desarrollada por la empresa Katalyst Space, que buscará acercarse al telescopio, estudiarlo, capturarlo y elevar nuevamente su órbita.
Antes de la maniobra principal, el vehículo deberá completar varias semanas de pruebas de propulsión, sensores y navegación.
La operación es considerada inédita y riesgosa, ya que sería la primera vez que un vehículo robótico comercial se acopla a un satélite gubernamental que no fue diseñado para recibir reparaciones en el espacio.
El observatorio, lanzado en 2004 para estudiar explosiones de rayos gamma, extendió su vida útil durante más de dos décadas, pese a que originalmente estaba pensado para operar solo dos años.
Sin embargo, el aumento de la actividad solar provocó una degradación acelerada de su órbita, situación que lo mantiene descendiendo de forma peligrosa y sin control.
Para intentar salvarlo, fue lanzada una nave robótica llamada LINK, desarrollada por la empresa Katalyst Space, que buscará acercarse al telescopio, estudiarlo, capturarlo y elevar nuevamente su órbita.
Antes de la maniobra principal, el vehículo deberá completar varias semanas de pruebas de propulsión, sensores y navegación.
La operación es considerada inédita y riesgosa, ya que sería la primera vez que un vehículo robótico comercial se acopla a un satélite gubernamental que no fue diseñado para recibir reparaciones en el espacio.


