
Chile enfrenta días decisivos en materia comercial con Estados Unidos.
A la presión por una eventual aplicación de nuevos aranceles a exportaciones chilenas se suma la incertidumbre por una revisión sobre el mercado del cobre.
A comienzos de junio, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos incluyó a Chile dentro de 54 economías investigadas bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
La medida podría derivar en un arancel de 12,5%.
El argumento apunta a eventuales falencias en la imposición y aplicación efectiva de una prohibición a la importación de bienes elaborados con trabajo forzoso.
El proceso contempla audiencias públicas en Washington los días 7, 8 y 9 de julio.
En esas instancias, distintos actores presentarán sus descargos frente a las acciones propuestas por la autoridad estadounidense.
Desde la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales indicaron que aún no existe una fecha definida para saber si los nuevos aranceles serán aplicados o descartados.
El calendario agrega presión, ya que el 23 de julio expiran los aranceles originales de 10% impuestos el año pasado.
En el sector privado, la coordinación de los gremios exportadores está siendo liderada por Sofofa.
La misión público-privada contempla la participación de sectores como SalmonChile, Frutas de Chile, Chilealimentos, Vinos de Chile, Corma y ChileCarne.
SalmonChile señaló que buscará defender la competitividad del sector y mantener las condiciones del Tratado de Libre Comercio vigente con Estados Unidos desde 2004.
El gremio quiere que el salmón chileno sea incluido en el anexo de exenciones arancelarias para no quedar expuesto al eventual gravamen.
Frutas de Chile también pidió participar en el proceso ante la autoridad comercial estadounidense y envió sus descargos por escrito.
A este frente se suma la revisión que realiza la administración estadounidense sobre importaciones de cobre refinado.
La industria minera chilena sigue pendiente de esa definición, considerada clave por el peso del cobre en las exportaciones del país.
A la presión por una eventual aplicación de nuevos aranceles a exportaciones chilenas se suma la incertidumbre por una revisión sobre el mercado del cobre.
A comienzos de junio, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos incluyó a Chile dentro de 54 economías investigadas bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
La medida podría derivar en un arancel de 12,5%.
El argumento apunta a eventuales falencias en la imposición y aplicación efectiva de una prohibición a la importación de bienes elaborados con trabajo forzoso.
El proceso contempla audiencias públicas en Washington los días 7, 8 y 9 de julio.
En esas instancias, distintos actores presentarán sus descargos frente a las acciones propuestas por la autoridad estadounidense.
Desde la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales indicaron que aún no existe una fecha definida para saber si los nuevos aranceles serán aplicados o descartados.
El calendario agrega presión, ya que el 23 de julio expiran los aranceles originales de 10% impuestos el año pasado.
En el sector privado, la coordinación de los gremios exportadores está siendo liderada por Sofofa.
La misión público-privada contempla la participación de sectores como SalmonChile, Frutas de Chile, Chilealimentos, Vinos de Chile, Corma y ChileCarne.
SalmonChile señaló que buscará defender la competitividad del sector y mantener las condiciones del Tratado de Libre Comercio vigente con Estados Unidos desde 2004.
El gremio quiere que el salmón chileno sea incluido en el anexo de exenciones arancelarias para no quedar expuesto al eventual gravamen.
Frutas de Chile también pidió participar en el proceso ante la autoridad comercial estadounidense y envió sus descargos por escrito.
A este frente se suma la revisión que realiza la administración estadounidense sobre importaciones de cobre refinado.
La industria minera chilena sigue pendiente de esa definición, considerada clave por el peso del cobre en las exportaciones del país.


